La mente en medio del ruido
Vivimos en un país donde el ruido no es solo el de las calles llenas de vendedores ambulantes o el pito de los buses en hora pico. Es también el ruido invisible: notificaciones que nunca paran, mensajes que esperan respuesta inmediata, la presión de estar “conectados” siempre.
Ese ruido no solo invade los oídos, también fragmenta la atención. Y sin atención, la creatividad se convierte en un lujo escaso.
Pero la neurociencia nos recuerda algo esencial: la concentración sostenida es la llave que abre la puerta de la creatividad. Solo cuando enfocamos la mente, el cerebro activa redes internas capaces de conectar lo aparentemente inconexo y transformarlo en ideas nuevas (Beaty et al., 2018).

Neurociencia de la concentración
El cerebro se mueve entre dos modos principales:
- El modo de ejecución: enfocado, analítico, lógico.
- La red en reposo: más libre, creativa y asociativa.
La creatividad surge cuando ambos dialogan en equilibrio. Para eso necesitamos momentos de silencio, pausas conscientes y prácticas que favorezcan la plasticidad cerebral.
En los últimos años, estudios han mostrado cómo la Melena de León (Hericium erinaceus) puede estimular la producción de factores de crecimiento neuronal y mejorar la claridad mental (Mori et al., 2009). No es magia, es ciencia aplicada: dar al cerebro un soporte biológico mientras lo entrenamos con hábitos como la meditación, la escritura consciente o algo tan cotidiano como salir a caminar sin el celular.

Creatividad como acto cotidiano
En Colombia, la creatividad no solo vive en estudios de artistas o agencias de publicidad. Está en el campesino que encuentra una nueva forma de sembrar en tierras erosionadas; en el estudiante que inventa un proyecto con materiales reciclados; en el emprendedor que combina café santandereano con cacao para crear un producto único.
La verdadera innovación no nace del ruido, sino de los pequeños rituales cotidianos que entrenan la atención. Tomarse un tinto en silencio, escribir tres líneas en un diario, practicar respiraciones profundas antes de dormir.
Aquí es donde los hongos funcionales se integran como aliados naturales:
- La Melena de León para potenciar memoria, concentración y creatividad.
- El Cordyceps como apoyo en la energía y vitalidad diaria, ideal para quienes cargan con rutinas intensas.
- El Reishi, un refugio para manejar el estrés y favorecer un sueño reparador.
No se trata de reemplazar lo humano con cápsulas, sino de sumar herramientas que fortalezcan el camino.

Conclusión: la creatividad como resistencia
Concentrarse hoy es un acto de resistencia. Resistirse al ruido constante, a la prisa que nos empuja a consumir en lugar de crear.
Recuperar la atención es recuperar la posibilidad de imaginar un futuro diferente. Es un llamado íntimo y colectivo: entrenar el presente, cultivar la calma y permitirle al cerebro jugar con serenidad.
La mejor herramienta creativa sigue siendo nuestra mente despierta. Y cuidarla, nutrirla y entrenarla es, quizás, la forma más sencilla —y más poderosa— de transformar la realidad que habitamos.

Fuentes confiables
- Beaty, R. et al. (2018). Creativity and the default mode network. Trends in Cognitive Sciences.
- Mori, K. et al. (2009). Hericenones and erinacines: stimulators of NGF-synthesis in Hericium erinaceus. Journal of Health Science.
- Nagano, M. et al. (2010). Reduction of depression and anxiety by 4 weeks Hericium erinaceus intake. Biomedical Research.
- Xu, T. et al. (2022). Cordyceps and energy metabolism: a review. Frontiers in Pharmacology.
- Chu, Q. et al. (2019). Ganoderma lucidum (Reishi) for the treatment of fatigue and sleep disorders. Journal of Ethnopharmacology.